La caída de un profesor
"Señorita Smith, creo que puedo oler su aroma... es tan femenino..." Miré al chico escondido bajo el atril, observándolo impotente mientras se aprovechaba de mí allí mismo, en el aula, mientras yo tenía que fingir que todo era normal... Me llamo Catherine, soy profesora de matemáticas en la universidad. Con mi marido siempre de viaje de negocios, a mis treinta años, era como una monja custodiando esa cama doble, nunca satisfecha. Poco a poco, desarrollé algunos hábitos extraños... y me volví más atrevida... Acababa de sonar el timbre que anunciaba el final de la clase, y profesores y alumnos se dirigían en masa a los baños, charlando ruidosamente afuera. En uno de los cubículos, jadeaba, en cuclillas... con mis bragas negras de encaje bajadas hasta los tobillos, el rostro enrojecido por el éxtasis mientras me entregaba...
Temas: Amor prohibido, Maestro