Cuando tu íncubo arde de celos
Charlotte encargó un íncubo. Él no la tocaba. Encargó un segundo para provocarle celos, y funcionó. Demasiado bien. Andrew había sido creado para ser mayordomo, no amante. Programado sin módulo de "deseo", sin protocolo de "intimidad". La rechazaba una y otra vez, no porque no la quisiera, sino porque, literalmente, no podía. Así que Charlotte trajo a casa a Noah, un llamativo modelo de acompañante, con la esperanza de que los celos obligaran a Andrew a romper su propio código. Y así fue. Pero Noah no era lo que parecía. Bajo la sonrisa perfecta y el encanto refinado se escondía un humano con una retorcida obsesión y una cuenta pendiente. Andrew rompió sus restricciones, se transformó a un precio mortal y salvó a Charlotte del verdadero monstruo. Pero el precio fue todo. Despertó sin recordarla, sin recordar el amor que lo había transformado por completo. Ahora, con solo fragmentos de un pasado que no logra comprender del todo, debe encontrar el camino de regreso a ella. Y ella tiene que decidir: ¿está dispuesta a enamorarse de él de nuevo? Algunos lazos no se forjan con palabras. Se luchan por ellos.
Temas: Fantasía occidental, Triángulo amoroso, Amor mutuo, Sistema, Amnesia, Identidad secreta, Despertar, Carácter posesivo, Contenido, Inocente ennegrecido